8 de febrero de 1981
Cuatro años de edad.
Esta mañana, al recordar cuánto te gusta el programa de Chabelo, nos disponíamos a despertarte, y al abrir la puerta ya venías saliendo de la recámara. Sólo unos cuantos minutos viste la televisión; después te vestiste, te pusiste el mismo pantalón de ayer (el de tu traje; te gusta tanto que a pesar de haberte mostrado que está descompuesto el cierre y un poco sucio, ni así te convencí de quitártelo).
Qué triste estabas al ver cuánta tristeza [había] en los rostros de las personas que convivimos con los niños Alejandrito y Víctor Hugo Orlanzini (niñitos que hoy cumplen un mes que el Señor se los llevó al cielo). Qué triste es recordar que quedó truncada la hermosa amistad que en cuatro almas inocentes ya florecía.
Recuerdo, y tal vez tú ahora también recuerdas, cuando el día 20 de noviembre Nuestro Señor les permitió hacer esta única visita a esos dos ángeles que ahora en su Reino están. Y ese gran día que quedó grabado para siempre en nuestros corazones sólo hubo juegos sencillos y hermosos y parecía en un principio que fuesen cuatro corderitos que se estudiaran con esas benditas miradas para ver si podrían o no entenderse y darse su amistad, y gracias a Dios se aceptaron plenamente, ya que enseguida Víctor Hugo y Alejandrito trajeron sus juguetes, y entre risas ni parecía pasar el tiempo*.
Ojalá Dios permita que tengan el don divino de rogar a Dios por sus queridos padres para que tengan el consuelo en otros hermanitos que llenen ese lugar vacío que dejaron no sólo en sus corazones sino también en el de quienes tuvimos la gracia de conocerlos. Y que también les conceda rogar a Nuestro Señor por nuestra salvación.
Juan Jacobo, cuántas veces me has preguntado que si estoy pensando en ellos si me ves llorar, y te contesto que sí, ya que en dos ocasiones no estaba triste por esa causa sino por otra, y me hacías recordarlos y sentir más tristeza aún.
*Este debe ser uno de mis recuerdos más antiguos: jugamos boliche en la sala de su casa. El piso era gris. Era de noche. Afuera de la casa había un pozo de agua. Ellos tenían más o menos mi edad o un poco más.



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